EL ROL DE LA TECNOLOGÍA EN LA REFORMA
EDUCATIVA: DE LA ESCUELA A LA EDUCACIÓN Y DE LA ENSEÑANZA AL APRENDIZAJE
Por Dale
Mann
La
Escolaridad
La escolaridad es la provisión
institucional de la enseñanza y el aprendizaje. Los niños van a la escuela y
los maestros proveen instrucción. Es frecuente que el Estado exprese su
interés por la escolaridad al especificar un curriculum. En los Estados
Unidos, la "escolaridad" no funciona demasiado bien en general, y
mucho menos para los niños más pobres. En un esfuerzo por mejorar la educación,
Estados Unidos intentó a comienzos de 1965, mejorar la escolaridad. Una serie
de programas de mejora fueron enviados desde el nivel Federal hacia el nivel
local afectando a 83,000 escuelas, y a 2 millones de maestros.
Pero los maestros no
consideraban que había nada malo en lo que venían haciendo, creían que el
problema de aprendizaje de los niños venía de sus padres, o de la cultura
(especialmente de la televisión), o de patologías sociales tales como el crimen
y la violencia. De manera que detrás de las puertas cerradas de 2
millones de aulas, los maestros demostraban que la "práctica hace a la
política", y no viceversa.
Otros intentos incluyeron
"proyectos de demostración" y esfuerzos de investigación y desarrollo
masivos. La idea que sostenía estos dos tipos de intentos de reforma era que,
una vez que los maestros vieran nuevas y mejores prácticas educativas, no
tardarían en adoptarlas. Sin embargo, los maestros no estaban de acuerdo
con la idea de que esto era mejor que lo que venían haciendo y por lo tanto
ignoraron estas potenciales mejoras.
Cuando las estrategias de
arriba hacia abajo fracasaron, Estados Unidos intentó técnicas de abajo hacia
arriba. La idea era que fomentar la participación en el ámbito de la escuela y
del aula aumentaría los chances de mejora. Y esta estrategia también fracasó y
por las mismas razones que describimos antes.
Y en el sistema americano, no
hay relación entre lo que los maestros enseñan, lo que los alumnos aprenden y
lo que cobran los maestros. David Kearns, de la Corporación Xerox dijo:
"La Educación es la única empresa que conozco donde si la gente hace las
cosas bien, no le sucede nada. Y si hace las cosas mal, no le sucede nada."
Ante la falta de consecuencias que conecten los resultados de la enseñanza con
el futuro profesional y personal de los maestros, no hay ningún incentivo para
hacer las cosas de manera diferente.
También hay que considerar que
los sindicatos docentes son la fuerza política más poderosa en muchos de los
estados que conforman los Estados Unidos de América. Su poder político sumado a
los puestos docentes de por vida (sistema de tenure), y la falta de
consecuencias para la mala enseñanza, hicieron que la escuela se inmunice
contra las mejoras propulsadas desde afuera, por ejemplo, desde el gobierno o
desde ONG’s.
El más reciente intento por
mejorar la escuela a través de la definición de "estándares"
ilustra claramente esta situación. Estos "estándares" son
medidos contra el rendimiento de los actores más vulnerables e indefensos del
sistema, los niños, y no contra los adultos. Si los niños no alcanzan los
estándares mas elevados, son castigados. Mientras tanto, sus maestros siguen
cobrando sus sueldos.
Para resumir los esfuerzos de
reforma escolar en Estados Unidos, imagine una lucha en la que tiene que
enfrentar a un adversario mucho más fuerte que Usted, mientras intenta mantener
el equilibrio parado sobre una sola pierna y con las manos atadas detrás de su
espalda. Ahora trate de comprender porqué ningún Gobierno Americano tuvo
la voluntad de forzar a los maestros hacia el cambio ni tampoco tuvo la
habilidad necesaria para motivar/persuadir o recompensar/reforzar mejoras.
La
escuela y los otros educadores
En 1966, James Coleman
emprendió un estudio masivo para determinar cuánto del aprendizaje de los
alumnos estaba asociado con la escuela y cuánto estaba relacionado con lo que
Lawrence Cremin llamó "los otros educadores" – los padres, el grupo de
pertenencia, los medios y la comunidad. Los resultados arrojados por su estudio
demostraron que sólo 30% está relacionado con variables de la escuela y el 70%
restante corresponde a la familia, los medios, etc.
La primera conclusión que
podemos sacar de este estudio es que desde los años ’60, la política americana
de reforma educativa se ha concentrado en la fuente de educación menos poderosa
(en todos los aspectos, salvo en el plano político), que es la escuela. La
segunda conclusión es que aunque no sea posible reformar la escuela, aún es
posible reformar la educación.
En toda sociedad, existen
muchos educadores – la televisión, los diarios, los padres, las instituciones
culturales y religiosas, los video juegos, los deportes, y la cultura en
general. Cada vez que escuchamos la palabra "educación" y pensamos
automáticamente en "la escuela", estamos reduciendo dramáticamente el
potencial de reforma.
El acto frontal de la
instrucción, la aventura incierta de tratar que los niños aprendan ciertas
cosas es muy difícil. ¿Por qué no reconceptualizar "la enseñanza a los
niños" en términos de "la facilitación del aprendizaje"? Si lo
hacemos tendremos más chances de hacer ajustes a nivel del aprendizaje de las
que hemos tenido para forzar cambios en la enseñanza.
La Tecnología
en la reforma educativa
Comparen la agricultura de
principios de siglo con los que hoy conocemos como "agri-business".
Piensen en las transformaciones en la medicina, en el comercio, en el
transporte, en las telecomunicaciones. Ahora piensen cómo era la escuela a
comienzos del siglo XX y como es hoy, casi a comienzos del nuevo milenio. La
escuela es la última institución sin reformar desde el siglo XVIII, y así como
estaba entonces, intacta, estamos tratando de injertarla dentro del siglo XXI.
Todas las áreas mencionadas se
transformaron gracias a la tecnología. Mientras tanto, la gente de la escuela
no termina de decidir si va a permitir que la tecnología cambie su institución.
Y como la fuente de trabajo de los adultos parece ser más importante que el
aprendizaje de los niños, el criterio más importante para determinar si es
aceptable el uso de nuevas tecnologías educativas en las escuelas, es que ésta
no amenace la seguridad y la continuidad laboral de los maestros.
Agregando tecnología informática y computación al
papel impreso y a la palabra del maestro
Cuando la tecnología educativa
es usada con propiedad, queda claro su poder. En un estudio reciente de una
iniciativa estatal que se desarrolló a lo largo de seis años en West Virginia,
un tercio de la mejora en lectura y matemática relacionada con la práctica en
la escuela corresponde al uso de nuevas tecnologías. Eso sólo sucede cuando la
escuela concentra una masa crítica de computadoras y de software educativo
dentro del aula, con los niños (y no en un centro de cómputos o laboratorio
informático) y cuando se implementan iniciativas tecnológicas sustentables en
el tiempo.
Agregando el hogar a la escuela, agregando los
padres a los maestros
En Estados Unidos, el hogar y
la escuela están aislados entre sí. Cada una de las partes pasa más tiempo
echando culpas sobre la otra, de la que pasan tratando de ayudarse. Y, a pesar
de lo central que cada una de ellas es en la vida de los niños, nunca hubo un
buen puente que las conecte. Se ha implementado recientemente una iniciativa
que consiste en otorgar a cada niño una Sony Playstation (precio de venta al
consumidor: $100) que actúa como plataforma para el uso de video juegos
educativos que son introducidos en el aula por la maestra pero que luego son
utilizados por los niños y sus padres en sus casas. Un análisis experimental de
esta iniciativa muestra que los niños y las escuelas que cuentan con esta
conexión entre la escuela y el hogar obtuvieron mejores resultados en lectura,
lengua, arte, y matemática, que aquellos que no participaron en esta
iniciativa.
Si la escolaridad hubiera
avanzado con la misma velocidad a la que avanzaron las computadoras desde 1950,
los doce años que van desde el jardín de infantes hasta el último año del
secundario podrían completarse en 10 minutos y costarían 3 centavos. Lo único
cierto sobre la tecnología es que será cada vez más poderosa y que parte de su
poder consistirá en tomar a su cargo funciones que hoy cumplen SHRV’s (seres
humanos reales y vivos). Este no es un argumento para sustituir capital por
trabajo, sino para usar la tecnología de forma tal de liberar a los adultos
para que desarrollen las funciones que mejor hacen.
Aprendizaje
hacia el aprendiz
Una consecuencia cierta de la
tecnología es que el aprendizaje irá al aprendiz. En la era primitiva, los
varones iban con sus padres y con sus tíos a observar la caza, mientras que las
niñas iban con sus madres y con sus tías a descubrir qué plantas eran
comestibles. Los artistas que trabajaban en las paredes de las cavernas
movieron el aprendizaje hacia adentro. La escuela tradicional sigue requiriendo
que los aprendices vayan al lugar de aprendizaje y que dependan de los maestros
del saber. La dependencia hace a la vulnerabilidad de los aprendices a los
prejuicios políticos (y étnicos, y sociales, y religiosos) de los maestros.
Sin embargo, las comunicaciones digitales revierten esta dinámica (y con
Internet, el aprendizaje va hacia el aprendiz) y transforman dramáticamente esa
lógica política de la dependencia. Gracias a las comunicaciones digitales, el
aprendizaje puede caracterizarse bajo los 4 "Todos"
|
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TODO |
APRENDIZAJE |
|
|
|
En TODO |
MOMENTO |
|
|
|
En TODO |
LUGAR |
|
|
|
Para |
TODOS |
|
El
impacto desde el punto de vista de la democratización del aprendizaje es
alentador, aunque no muchos lo perciban. Y las consecuencias para las escuelas
y las universidades, concebidas como espacios físicos, son todavía
inimaginables, aunque uno pueda estimarlas pensando en la tecnología como en un
tren -- hay dos posibilidades, que nos subamos al tren o que el tren nos pase
por encima.
En
consecuencia, a pesar de la falta de habilidad de los Estados Unidos para
reformar la escuela pública, la revolución digital seguirá resultando en una
transformación del aprendizaje. Una transformación que responderá a propósitos
democráticos y probablemente económicos.
La lección para otros países es una lección de cautela y de optimismo – cautela para no confundir "escolaridad" con educación, y optimismo para interconectar a todos los educadores de la sociedad, incluyendo a la tecnología.